El Perfume, de Patrick Süskind

Posted in Lo encontré en el libro... on 25 octubre, 2015 by Shibumi-san

 

“Su olfato lo distanció aún más de sus congéneres, lo acercó aún más al polo magnético de la mayor soledad posible.
Tardó un momento en convencerse de que había hallado en el planeta un sitio prácticamente carente de olor. Sólo se percibía el sosegado aroma de piedras muertas. Había algo sagrado en ese lugar.
 Libre de toda distracción externa, pudo regodearse con su propia existencia y le pareció espléndida. Casi había olvidado sus planes y obsesiones y podría haberlo hecho.

(…)

En su ropa había miles de olores; solo había un olor ausente: el suyo.
Por primera vez en la vida, se dio cuenta de que no tenía olor propio. Comprendió que siempre había sido invisible para todos los demás. Ahora lo embargaba el temor a su propio olvido. Era como si no existiera.

(…)

Debía retomar su viaje a Grasse. Allí le enseñaría al mundo que no solo existía, que era alguien, sino que era excepcional. A partir de esa decisión, parecía que los dioses empezaron a sonreírle.

La primera gota y la última. El principio y final de todo.

…La llama de la sabiduría, de Juan Francisco Ferrándiz.

Posted in Lo encontré en el libro... on 25 abril, 2015 by Shibumi-san

 

“La história está llena de damas “esclarecidas” que aportaron grandes beneficios a la humanidad, como Carmenta, Minerva o Ceres. Se aferraron a ella en forma de leyendas y mitos para no quedar sepultadas. No olvides a las sibílas, sacerdotisas y profetas, con la capacidad de establecer un puente sólido entre el mundo tangible y el más allá.

Ahora levanta tus ojos hacia los altares. Verás a Catalina de Alejandría, que estudió en la mayor biblioteca jamás vista y alcanzó tal sabiduría que superó con su dialéctica a los filósofos del emperador Magencio. Como Hipatia de Alejandría, también fué condenada por no renunciar a sus ideas. Sorprende el paralelismo entre ambas sabias de aquel tiempo, una cristiana y otra pagana; dos caras de una misma moneda. Al lado verás a Santa Ana, que es la madre de la Madre, al igual que las diosas Deméter y Perséfone de los antiguos griegos; transmisoras del saber. Otras santas, Bárbara, María Magdalena o Eulalia, sostienen libros como símbolos del conocimiento y fortaleza.

De ellas conservamos su erudición y su testimonio. Pero ¿son ellas las únicas? No. Son sólo un símbolo que evoca a las mujeres que te rodean, anónimas, con defectos y virtudes, pero que custodian la memoria familiar, los remedios curativos y otros saberes propios de las damas; también las que enseñan a rezar y muestran los rudimentos de la fe a los hijos y los nietos.

Así lo estableció Platón en Crátilo y en Las leyes al señalar a las mujeres como las que guardan mitos y fábulas útiles.

Lo que transfieren en realidad es la memoria genealógica, los cimientos de la identidad de una familia, una comunidad, o una patria.

Cada una es una sibíla y ejerce la sagrada labor de sacerdotisa y profeta.

   (…)

La dignidad nos corresponde por derecho natural y nuestras capacidades intelectuales nos sitúan en un mismo nivel. Una vez asumido este aspecto externo, debemos quebrar el sello y penetrar en el misterio que nos elevará del conocimiento mundano al primigenio.”

 

 

La llama de la sabiduría

“He visto”

Posted in Curiosidades on 30 octubre, 2014 by Shibumi-san
 
 
“He visto a burros hablar, y a hombres rebuznar; a serpìentes ponerse de pié y a hombres arrastrarse; a hombres llorar como niños, y a niños trabajando y luchando como hombres.
 
He visto al alumno enseñar al maestro y al maestro aprender del alumno. He visto feliz al vencido y amargado al vencedor. He visto derrotado al que daban por ganador, y salir victorioso al que daban por vencido.
 
He visto comprar barata la gloria y vender cara la derrota. He visto castigar lo justo y justificar lo injusto.
 
He visto piedras embarradas de valor incalculable, y brillantes trofeos que carecían de él.”
 
 
(Fanatleti)

Piedra Atlético

Ego Vs. autoestima

Posted in Wo-Oshimu (Algunos de mis micro-relatos) on 2 febrero, 2014 by Shibumi-san
 
 
(Robándole un momento al tiempo, medito “en voz alta”):
 
Malditas fronteras.
Fronteras físicas, políticas y espirituales que nos pretenden hacer diferentes.
Fronteras dibujadas con la orina de unos perros que solo quieren delimitar su territorio.
 
Malditos nacionalismos y/o nazionalismos y/o religiones, fuente/s de todas las guerras.
 
Maldito retrogradismo y maldita incultura que desemboca en que aún en el siglo XXI,  seamos capaces de permitir que los tiburones puedan alterar la voluntad de nuestras mentes , distorsionándonos la realidad con el fin de no abandonar sus tronos de oro.
 
Malditas pérdidas humanas que causa la violencia (ya considerada y aceptada como característica propia del Ser Humano),  derivada de la ambición (también considerada y aceptada como característica propia del Ser Humano), la corrupción, y el maldito concepto de la propiedad.
 
(Y después de meditar, pienso…
“Medito divinamente, desde luego”. Malditos egos.)

 

(Ichigeki Hisatsu Shibumi-san)

 

Utiliza la palabra

Posted in Curiosidades on 16 agosto, 2013 by Shibumi-san
 
Tenemos la palabra, que sirve para informar, denunciar, conmover y convencer.
 
La palabra, esa magia que permite tocar el alma humana, que se dota de dignidad, de aroma. Palabras de vida que se utilizan como colchón afectivo, como mediador verbal.
No devaluemos su uso, transmitamos el amor a las palabras, su uso correcto, callemos cuando no sepamos que decir, hablemos solo para decir la verdad, seamos dueños de nuestras palabras, utilicémoslas con sobriedad, dispongamos de un rico y amplio vocabulario, busquemos la precisión y sonoridad, utilicemos el diccionario y pensemos antes de hablar.
 Dejo constancia de mi incredulidad respecto a la afirmación “una imagen vale más que mil palabras”, y es que todos los animales ven; sólo el ser humano tiene una lengua que le permite transmitir cultura y psico-historia, concentrarse en el propio yo, planificar a largo plazo, tomar conscientemente decisiones, alcanzar el autocontrol, comprender el punto de vista de otra persona y cooperar para desarrollar ambiciosos proyectos. Y es que no sólo el cerebro crea el lenguaje, sino que el desarrollo del lenguaje evoluciona el cerebro.
Me preocupa sobremanera que el raciocinio se empobrezca víctima de un raquítico lenguaje  –hay jóvenes que se manejan con quinientos términos-.  Esto unido a la escasez de lectura provechosa y diversificada arroja como resultado un bagaje cultural muy pobre, lo que nos incapacita para resolver problemas a través del diálogo con interlocutor o con uno mismo. La creación se resiente, las ideas se agotan.
 Es mediante el lenguaje como creamos el mundo, así que es esencial, etimológicamente imprescindible, enriquecer el lenguaje gestual, el verbal y el escrito, pues tienen distintas connotaciones y exigencias en el desarrollo mental. Las palabras son imprescindibles para la realización de nuestros deseos y el enriquecimiento de los sentimientos. En gran medida, el lenguaje que poseemos determina nuestro paso por la vida. Hay quien piensa todo lo que dice (y viceversa), los hay que desde el conocimiento y la razón argumentan (por el contrario encontramos a quienes desde la ignorancia gritan), y algunos  –los menos-  son personas interesantes que hablan de las ideas.
 El lenguaje socializador es esencial para comunicarse, para entender al mundo. Debemos utilizar palabras ajustadas, frases precisas y, en la medida de lo posible, buenas ideas; comunicarnos de forma clara e inequívoca. Para hablar, primero hay que saber escuchar –lo que implica poner atención (no interpretable como oirse a uno mismo)- , analizar de forma objetiva, razonar con criterio, transmitir correctamente lo que pensamos y lo que sentimos, y evitar los diálogos contaminantes. La verdad es que, no escuchamos, a veces no comprendemos y, por si falta algo, puntualmente ni siquiera recordamos.
Añadir aquí que, si nos escucháramos cuando hablamos, hablaríamos menos y, desde luego, seríamos más cautos sin aseverar con rotundidad “siempre/nunca” o “todo/nada”.
En ocasiones, deberíamos dejar hablar a nuestro niño interior, no olvidemos que somos el desarrollo del niño que fuimos. Preguntas que no esperan respuesta, silencios que todo lo dicen y borracheras de palabras que nada dicen. Secretillos u oscuras sombras imposibles de vomitar, sabedores que dañaríamos al receptor o a nosotros mismos… Así somos las personas. Así somos tú y yo.
 
Tendríamos que comunicarnos mucho más desde el yo, que desde el ego, así evitaríamos el mareo existencial.
Requerimos imaginación para disfrutar del silencio, para entender que hay diferentes formas de pensar y de hacer las cosas; que la realidad es una construcción mental, que somos nosotros quienes atribuimos un significado a las cosas.
 
“La emoción de vivir”, por D. Javier Urra, doctor en psicología.

– La diestra –

Posted in Wo-Oshimu (Algunos de mis micro-relatos) on 19 junio, 2013 by Shibumi-san
 
 
“– No debéis fiaros de vuestra mano cuando esta empuñe la pluma.” – (Juró que le había dicho el joven Molière a un amigo, cuando este le envió un texto para conocer su opinión como experto).
 
Y tomé consciencia de que mi mano había estado intentando adornarse llevada por su propio ego. Con el tiempo, ella había adquirido una práctica en la escritura tal, que solo se preocupaba de la estética de las palabras, dejando de lado tanto su significado como el sentido derivado de la intención.
 
Se regocijaba al distribuir los trazos de tinta sobre el papel, deleitándose en pequeños detalles y florituras como alargar una jota para que recuerde a otra que descubrió en un antiguo códice. Le otorgaba a la ele formas góticas o renacentistas, o  acicalaba con un innecesario flequillo a la o, que ya desde su concepción es la más redonda y alopécica de las letras.
 
Decidí escribir con la otra mano, que para eso tengo dos. “La otra”, siempre había permanecido en silencio desde la humildad. Nunca había escrito ni una palabra, ni juzgado a “la primera” mano, ni  había protestado por ello.
 
Entonces me salieron los renglones torcidos y unas letras más grandes que otras, marginando (a simple vista), las grandes a las pequeñas y por ello ofreciendo una grotesca imagen en la que ambas resultaban ridículas en su estética.
Mi caligrafía daba una impresión inexperta e infantil; pero no obstante, la jota era una jota completa con su punto encima, la ele tan limpia y pura como un ángulo recto, y la o tan calva como fue concebida.
 
Después releí lo escrito dejando al margen la estética infantil de las letras, y se abrió ante mí la sencillez del texto. Se trataba de un pequeño relato sin adornos ni florituras, en donde no se intuía ningún afán de éxito.
Un texto sin pretensiones.
 
Ya no me importó tanto el aspecto del embalaje, como su contenido.
 
Finalmente, decidí titular aquél texto como “La diestra”; ya que después de todo, no me había resultado tan difícil descubrir que mano había demostrado más destreza en el momento de escribirlo.
(Ichigeki Hisatsu Shibumi-san)

 Tinta y papel

La fábula de los ciegos.

Posted in Curiosidades on 20 mayo, 2013 by Shibumi-san
 
 
“Durante los primeros años del hospital de ciegos, como se sabe, todos los
internos detentaban los mismos derechos y sus pequeñas cuestiones se resolvían por mayoría simple, sacándolas a votación.
Con el sentido del tacto sabían distinguir las monedas de cobre y las de plata, y nunca se dio el caso de que ninguno de ellos confundiese el vino de Mosela con el de Borgoña.
Tenían el olfato mucho más sensible que el de sus vecinos videntes. Acerca de los cuatro sentidos consiguieron establecer brillantes razonamientos, es decir que sabían de ellos cuanto hay que saber, y de esta manera vivían tranquilos y felices en la medida en que tal cosa sea posible para unos ciegos.
 
Por desgracia sucedió entonces que uno de sus maestros manifestó la pretensión de saber algo concreto acerca del sentido de la vista.
Pronunció discursos, agitó cuanto pudo, ganó seguidores y por último consiguió hacerse nombrar principal del gremio de los ciegos. Sentaba cátedra sobre el mundo de los colores, y desde entonces todo empezó a salir mal.
Este primer dictador de los ciegos empezó por crear un círculo restringido de consejeros, mediante lo cual se adueñó de todas las limosnas. A partir de entonces nadie pudo oponérsele, y sentenció que la indumentaria de todos los ciegos era blanca.
Ellos lo creyeron y hablaban mucho de sus hermosas ropas blancas, aunque ninguno de ellos las llevaba de tal color.
De modo que el mundo se burlaba de ellos, por lo que se quejaron al dictador. Éste los recibió de muy mal talante, los trató de innovadores, de libertinos y de rebeldes que adoptaban las necias opiniones de las gentes que tenían vista. Eran rebeldes porque, caso inaudito, se atrevían a dudar de la infalibilidad de su jefe. Esta cuestión suscitó la aparición de dos partidos.
 
Para sosegar los ánimos, el sumo príncipe de los ciegos lanzó un nuevo edicto, que declaraba que la vestimenta de los ciegos era roja.
Pero esto tampoco resultó cierto; ningún ciego llevaba prendas de color rojo. Las mofas arreciaron y la comunidad de los ciegos estaba cada vez más quejosa. El jefe montó en cólera, y los demás también.
 
La batalla duró largo tiempo y no hubo paz hasta que los ciegos tomaron la decisión de suspender provisionalmente todo juicio acerca de los colores.
 
Un sordo que leyó este cuento admitió que el error de los ciegos había
consistido en atreverse a opinar sobre colores. Por su parte, sin embargo,
siguió firmemente convencido de que los sordos eran las únicas personas
autorizadas a opinar en materia de música.”

 

(Hermann Hesse. Inspirada en Voltaire )

 

Bertrand-Russell